
Dejen de permitir que el frío arruine las ganancias que podrían obtener de su patio.
Es un ciclo frustrante: tienen un espacio al aire libre precioso, pero en cuanto baja la temperatura, sus invitados se apresuran a entrar al interior. Pierden dinero simplemente porque hace demasiado frío para estar afuera.
Nosotros resolvemos este problema con calefactores infrarrojos impermeables, diseñados especialmente para pérgolas.
El secreto está en que la mayoría de los calefactores intentan calentar el aire. Eso es un desperdicio de dinero, ya que el viento se lleva el calor. Los calefactores infrarrojos son diferentes: emiten calor directamente hacia los invitados y sus sillas. Es como estar sentado bajo el sol en un día de otoño fresco.
Cómo funciona
Para las pérgolas, utilizamos tecnología de onda corta. Estas unidades generan más calor, lo que significa que el calor puede penetrar a pesar de la brisa fría, sin desaparecer.
Pero no basta con colocar cualquier calefactor allí. Es necesario tener una alta potencia por metro cuadrado para mantener esa “burbuja de calor” estable. También nos aseguramos de que todo sea resistente a la humedad, con clasificación IP65 o IPX4. En otras palabras, son impermeables. La lluvia o la condensación intensa no dañarán sus cables.
Los componentes que utilizamos
Los elementos calefaccionales están guardados dentro de vidrio de cuarzo resistente. Utilizamos un revestimiento especial en los tubos para evitar que haya un brillo deslumbrante. Nadie quiere comer mientras mira directamente hacia una luz brillante.
Los marcos están hechos de aluminio o acero inoxidable recubiertos con polvo anticorrosivo. Esto evita que se oxide o se dañen debido a la humedad.
Un consejo sobre la electricidad: estos dispositivos consumen mucha energía. Si colocan diez unidades en el patio, su panel eléctrico necesita suficiente capacidad. De lo contrario, los interruptores se apagarán justo en medio de la hora pico.
Beneficios
Cuando lo hacen bien, su patio se convierte en una fuente de ingresos durante todo el año. Los invitados se quedan más tiempo, piden más bebidas, y sus mesas siguen ocupadas incluso en enero.
Pero hay una condición: la ubicación es clave.
Si los instalan demasiado bajos, se calentarán demasiado las cabezas de los invitados. Si están demasiado altos, el viento se llevará el calor antes de que llegue a las mesas. Pasamos mucho tiempo ajustando la altura y el ángulo durante la instalación, para evitar zonas donde la gente siga sintiéndose fría.